el-lado-oscuro

En los momentos más diversos e inesperados, ya sea en medio de la noche, del tráfico en las calles o del repetitivo ruido que va entre pensamiento y pensamiento, podemos ir teniendo –quizás sin darnos cuenta– la tendencia de abstraernos de este mundo que corre y gira velozmente, sumergiéndonos en rincones poco agradables dentro de nosotros.

A veces sólo queremos arrancar de nuestra situación actual y huir tan lejos como sea posible. O nos sentimos profundamente resentidos por aquello en lo que no hemos logrado convertirnos, viendo cómo pasa el tiempo sin contemplaciones y cómo hemos avanzado tan solo unos pequeños pasos hacia aquello que no tenemos y que otros sí: tempo, mayores recursos y oportunidades, liderazgo profesional, hijos, reconocimiento y tantos otros anhelos.

Nos podemos sentir tan poco afortunados, tan pequeños en visión y objetivos, que sentimos que nuestras decisiones de vida –a la luz de una sociedad basada, muchas veces, en valores no trascendentales– no han sido las correctas, y, por lo mismo, sentimos el fracaso como una amarga compañía y una carga a portar silenciosamente en nuestro fuero interno.

Llega un momento en el que nuestro cuerpo nos grita que debemos detenernos e ir hacia adentro, para tomar una nueva dirección.

En el corazón de nuestro lugar más íntimo y personal, aquel que nadie más que nosotros conoce, yacen nuestros más grandes secretos, miedos y debilidades. Nuestras lágrimas más amargas y nuestras marcas más profundas son, a menudo, aquellas que logramos disfrazar con maestría, en forma de sonrisas y risas forzadas, de numerosas mentiras innecesarias, de comportamientos erráticos y del excesivo control que ejercemos en cada aspecto en el que podemos involucrarnos.

Llega un momento en el que nuestro cuerpo nos grita que debemos detenernos e ir hacia adentro, para tomar una nueva dirección. Sin embargo, no le hacemos caso, convenciéndonos de que “nuestra vocecita interna” es una mera estupidez que no nos llevará a ninguna parte. Luego, podemos ver las consecuencias de esas decisiones reflejadas en diferentes circunstancias de nuestro cotidiano.

Cuando vienen a la memoria recuerdos de nuestros momentos más dolorosos, aquellos que aún nos generan un nudo en la garganta y que marcaron un antes y un después –para bien o para mal– en nuestros pasos actuales, tenemos dos caminos. Uno de ellos es dejar que nuestros pensamientos y deseos autodestructivos tiñan todos nuestros días, como una espiral descendente y sin control. El otro es, simplemente, abrazar profundamente nuestra fragilidad y hacerla emerger hacia la superficie, para poder contemplarla, compartirla y, eventualmente, sublimarla.

Nuestra realidad, sin duda, tiene múltiples capas y lecturas, no siendo muchas veces capaces de atestiguarlas hasta que vemos reflejadas otras realidades mucho más dolorosas que las nuestras. Es en éstos y otros momentos de mayor lucidez, en los que podemos optar por hacer una diferencia y trabajar por brindar luz al lado oscuro siempre presente en nosotros. Yo, día a día, sigo dando la batalla.

por Felipe Cortés
  • Cristian C.

    Hoy en día es difícil hacer retrospectiva de
    las cosas que nos pasan o que sentimos. Tratamos de hacernos
    “espacios” en nuestra acelerada vida para pensar, levantar la cabeza
    y ver donde nos lleva el rio de la sociedad.

    Hacer un stop en nuestra rutina es un lujo que
    pocos pueden darse, lo paradójico es que a veces creo que esos lujos, son de
    gente que efectivamente hizo el trabajo de auto-contemplarse… sacar
    conclusiones… y de aplicarlo en su día a día.

  • Albatro

    Gracias,hermosas palabras,reflejan nitidamente la relidad de muchos,me incluyo,tambien dia a dia sigo dando la batalla para el bien de quienes me rodean,no es facil,pero tampoco imposible,un abrazo!!!Y nuevamente gracias.

  • Lo. Araya-Ayala

    Impresiona que una columna escrita con agudeza y honestidad sirva para la reflexión y alimente nuestro espíritu. Muchas gracias Felipe.

  • cecilia leddy

    Todo es dificil hasta que se logra . Todo da miedo hasta que se conoce. Todo importa poco hasta que se pierde.

  • Belen Gutierrez

    Me gustaria una asesoria tuya, tuve una semana mala de donde he tenidos malos momentos, bueno me gusto tu columna, saludos felipe.