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La élite es –por definición– una “minoría selecta o rectora”, según reza el diccionario de la Real Academia Española de la Lengua. Es interesante cómo, etimológicamente, esta definición connota más que un privilegio, una responsabilidad. El ser “rector” implica necesariamente altura de miras, una conciencia mayor, un elevado nivel cultural, una capacidad analítica que le haga mérito a la mayor cantidad de herramientas obtenidas dada la posición de privilegio.

En otros contextos, esto es lo que se le pide a aquel investido como “líder”. Aquel al que se le confía el destino de un grupo; aquel al que se le confiere una posición más alta por tener un mejor juicio.

Porque sí, es increíble todo lo que hay para descubrir cuando uno sale del prejuicio. Hay todo un mundo allá afuera.

Contrario a esto, hoy vemos que aquellos que se sienten pertenecientes a este grupo minoritario “selecto y rector”, en realidad sienten que están en un lugar de mero privilegio y, en general, no parecieran estar tan interesados en el quehacer político y social, salvo cuando se sienten vulnerables.

Aparentemente, la construcción de este “nuevo Chile” ha venido aparejado de una “nueva élite”: mucho más individualista, sin mayor conciencia política y más preocupada de sacar ventaja que de aportar moral e intelectualmente al mejor desarrollo de la sociedad en su conjunto.

Para ser “rector”, es necesario entender lo que nos rodea, pero para comprender se requiere de algo fundamental: interés. Eso es lo que pareciera faltarle a esta “élite”: interés por la sociedad, sus procesos y su diversidad.

Porque sí, es increíble todo lo que hay para descubrir cuando uno sale del prejuicio. Hay todo un mundo allá afuera.

por Cristóbal Guazzini
  • Claudio Nast

    Me parece muy bien Cristobal, aparte considerar que hoy bailan el mismo baile nuestros políticos de derecha , centro e izquierda. Allí al son de las monedas , la bolsa y el bolsillo se juntan en fiestas que suelen ser antidemocráticas.

    • Cristóbal Guazzini

      Claramente Claudio. Lo importante es tener altura de miras y perderle el miedo a la discusión política y a la reflexión sobre lo público.

  • Cristóbal Forttes

    Muy de acuerdo tocayo, hay que entender de una vez por todas que pertenecer a ese grupo significa un mayor grado de responsabilidad con la sociedad en la que uno está inmerso.

    • Cristóbal Guazzini

      Así es tocayo. Muchas gracias por leer y comentar.

  • Maria Montt

    Muy interesante reflexión! El mundo es ancho y ajeno…

    • Cristóbal Guazzini

      Gracias, querida. Efectivamente hay que darse cuenta de que es mucho más grande que la cuadra en la que vivimos.

  • Eugenio Yunis

    Muy buen artículo!
    Las élites económicas chilenas creen que al despreciar la política ellas se ponen por encima. Por el contrario, las élites debieran sentirse co-responsables de lo que interesa a la sociedad en su conjunto, y co-laborar (así, con guión) mano a mano con los políticos en encontrar soluciones a los problemas de la gente no-élite, que son la mayoría, y de la sociedad en su conjunto.

    • Cristóbal Guazzini

      Muchas gracias Eugenio. Efectivamente, lo principal es entender que estamos todos en el mismo bote y por lo tanto, lo que realmente genera el cambio social es la VOLUNTAD social y no la técnica. El proceso de tecnificación de la política ha producido una élite “analfabeta” socialmente hablando y escasamente comprometida con lo que le rodea.

  • Keko Guzmán

    Muy de acuerdo Cristóbal. Encerrados, incluso quienes creen que aportan, solo alimentan su ego.

    • Cristóbal Guazzini

      Así es, estimado. Tenemos que volver a interesarnos por lo que nos rodea y perderle el miedo a la discusión política; a hablar sobre lo público. Siempre me pareció que el sector más liberal le tiene miedo a lo público y por eso prefieren negarlo. Un abrazo y gracias por leer y comentar.