maldito-whatsapp

Los grupos en WhatsApp son como las sectas: cuando ingresas, los encuentras interesantes, atractivos, beneficiosos… pero al poco andar te das cuenta de que estás atrapado, sin escapatoria. Como bajo el influjo de un “Antares del Smartphone”.

Lo conversaba hace algunos días con una amiga que, según me confidenció, no se atreve a salirse de un grupo: “Somos como ocho mujeres que nos conocimos a través de Twitter, y algunas están todo el día escribiendo cosas, mandando fotos, chistes, preguntando, opinando (…). Al principio me parecía divertido, pero ya estoy chata”.

– ¿Y por qué no te sales?
– ¡¿Estás loco?! No me puedo salir. Si me salgo, las demás sentirían que es un desprecio… o empezarían a pelarme. Hace algunos meses, una del grupo se salió y quedó la escoba. La trataron de desleal y amargada. Es que en los grupos de WhatsApp se forma como una complicidad muy fuerte, y salirse de ese círculo es romper un poco con una confianza que se ha construido en base a compartir experiencias con los demás.

Una prima, este fin de semana, me contó algo aun más inverosímil: “Había una en el grupo que nos caía mal a todas, entonces hicimos otro grupo, pero sin ella. En él hablamos las cosas con confianza, y en el otro decimos un par de cosas al día para que ella crea que sigue activa la relación”.

– ¿Pero por qué no le dicen? Conversando se arreglan los problemas…
– Ella jamás lo entendería. Le haríamos un daño muy grande, porque es media loca. No sabemos cómo reaccionaría. Mejor mantenerla así, engañada.

Es importante que tengamos altos niveles de independencia. WhatsApp ha hecho que muchas personas sea más inseguras, menos autovalentes.

El otro día me agregaron a un grupo que se llamaba “Carrete en mi casa”. Me salí al tiro. Díganme lo que quieran, pero ésas no son maneras de invitar. Otra cosa que me parece insufrible (aunque admito que en ocasiones soy parte del problema) es el spam con memes, chistes, videos motivacionales y fotos. Hay veces en que abro WhatsApp y tengo cientos de nuevos diálogos. Es entonces cuando dan ganas de mandarlos a todos a freír monos.

Haciendo un rápido y poco científico análisis, me atrevería a decir que las mujeres son más dadas al comentario superfluo vía WhatsApp que los hombres, quienes ocupamos el sistema para otros menesteres más útiles, como coordinador de reuniones o herramienta de joteo. Y para eso, los grupos no resultan nada de útiles.

Sobre este fenómeno, le pregunté –vía WhatsApp– a una psicóloga. Su respuesta me dejó helado: “Hay casos patológicos en los que las personas están todo el día pendientes de lo que dicen sus amistades a través del teléfono. He sabido de mujeres que, desde el probador de una tienda de ropa, mandan la foto de un vestido para que el resto se lo apruebe. Eso no es sano. Es importante que tengamos altos niveles de independencia. WhatsApp ha hecho que muchas personas sea más inseguras, menos autovalentes”.

Y eso no es todo: “En mi consulta, también he tenido casos de personas que comentan todo lo que hacen con sus contactos de WhatsApp, y viven en un verdadero reality show grupal. Son adictas. Es patético”. Como parte de la terapia –me contó–, les quita el celular durante tres días, con la instrucción de que en ese tiempo se tome un café “cara a cara” con al menos tres de sus contactos en WhatsApp. “Sólo así se forman amistades, en vivo. Lo demás es ilusión. Las amistades por teléfono no existen”.

En mi caso, afortunadamente, estoy conectado a muy pocos grupos y, por sanidad mental, los tengo a todos silenciados. Uno para la familia, otro para la oficina, un par con amigos, otro de compañeros de teatro… y punto. Confieso que hay uno del que me gustaría salirme, pero la verdad es que me siento un poco preso, comprometido.

¿Qué opinan? ¿Se debería suprimir la opción de “grupos” en WhatsApp? ¿Para qué los usan ustedes? ¿Han tenido alguna experiencia traumática? Comentémoslo aquí… en grupo.

por Miguel Ortiz
  • Bar

    Yo me salí del grupo de mujeres de mi pega en wasap. La verdad es que fue medio sin querer; el celu se me pegó mientras cerraba aplicaciones y cerré varias ventanas de wasap. Pero lo agradecí. Hablaban de la mañana a la noche, sobre cosas que en su mayoría no me interesaban, y me enloquece esa dinámica. Lo malo es, claro, que se sintieron mal. Les expliqué que había sido sin querer pero yo creo que no me creyeron, porque no me volvieron a agregar. Me da un poco de lata, pero no me quita el sueño. La buena onda en esos grupos se confunde con la obsesión.

  • Cali

    Son un flagelo y solo deberian constituirse con un fin determinado (p.e organizar una junta) y terminarse despues de ello.

  • Ángeles

    Creo que si criticamos whatsapp, podríamos partir por facebook, la red “social” menos social, siento que desde que se creo, la gente solo “sapea” a otros, se entera de la vida de otros a través de sus paginas y fotos, sin la necesidad de juntarse y tener una real conversación, …okei… entiendo que para PYMES sirve y logra el objetivo de hacerlas conocidas, pero en cuanto a red social…deja mucho que desear.
    Ahora con whatsapp, siento que los grupos sirven para ciertas ocasiones y sobre todo si tenemos amigos en el extranjero o de viaje, es mas práctico que mandarse un mail, pero como todo en la vida, no le podemos pedir a whatsapp que cumpla nuestros sueños y que todas las personas que están en un grupo nos caigan bien, por lo que mi opción es hablar cuando sea necesario y omitir comentarios desagradables…como lo hago también en persona.

  • Paola O.

    mmm… en mi caso no es taaan terrible, lo paso increíble con mis grupos de whatsapp, tengo tres, el principal (16personas) es donde están gran parte de mis amigos, es con gente que nos vemos seguido, y nos matamos de la risa todo el día, las mujeres de ese grupo tenemos uno para hablar cosas de nosotras y los hombres el suyo tb aparte, el tercero es de la pega, pero se usa para cosas puntuales, si vas atrasado por ejemplo para avisar… me he salido de grupos y ha sido cero atado… yo creo que es un rollo que se arman las personas para hacerse problemas no más, una vez un amigo se salió del grupo, pero pq estaba lleno de pega y necesitaba concentración, al tiempo volvió.

  • Mensh

    Encuentro súper triste que lo que describes ocurra, como podemos llegar a ser tan poco honestos y tan esclavos de la tecnología y de todo lo que ésta ha conllevado los últimos años si somos seres racionales, que tenemos la capacidad lo que ocurre a nuestro al rededor. Siempre he sido media enemiga de los celulares y todas sus aplicaciones, las redes sociales, etc porque parece transformar en estúpida a la gente, y cada día me encuentro con más cosas que comprueban esto, hoy la experiencia que relatas en tu texto. Somos una sociedad y una especie tan triste, espero despertemos en algún momento.

  • Mary

    Lo único que puedo decir, es que me llama mucho la atención el profesionalismo de la llamada “psicóloga”. Cómo puede decir “es patético” para referirse a la condición de sus pacientes. Supongo que por eso no creo en los psicólogos.

  • claudio

    hola boy a poner mi comentario esta es mi historia : hace poco en el mes de mayo de una iglesia que voy un grupo de jovenes que uno dijo quien tiene whatsapp y todos dijieron yo aunque yo no dije nada pero uno sabia que yo tenia asi que me incluyo la persona del grupo de jovenes hizo un grupo en el whatsapp y desde ay mi selular suena cada dia hablan y hablan yo al prinsipio miraba lo que escribian pero yo nunca les e hablado pero entonces al pasar el tiempo me fui a aburriendo de tanto que hablaban yo aveces miraba sus dialogos me e querido salir pero no puedo porque no quiero que se den cuenta o sino como ustedes avisn comentado que si uno se sale los demas del grupo van a pelar y no quiero eso pero ahora lo que hise fue poner al grupo en silensio lo malo que cuando entro al celular salen los mensajes del grupo arriba a si que ahora todos sabemos que los grupos de whatsapp son una pesadilla no te dejan tranquilo. Esa es mi historia asta el dia de hoy gracias por los que leyeron chao