05. Mujeres que admiro

El origen de esta columna data del pasado 8 de marzo, mientras escuchaba la radio Cooperativa. Estaban entrevistando a mujeres de distintos ámbitos, para hablar sobre las féminas y su rol en la sociedad: historiadoras, dirigentes estudiantiles, chicas de la farándula, todas opinaban, comentaban, daban sus puntos de vista sobre nuestro género.

Con varias estuve muy de acuerdo, pero me impresionó escuchar que una de ellas decía que no admiraba a ninguna mujer. Que a ninguna (cito textual) “le levantaría un monumento”. Me dio rabia tanta ignorancia, mientras que al mismo tiempo comenzó a pasar por mi mente la inmensa cantidad de mujeres que admiro. En todos los ámbitos: políticas, poetas, cineastas, actrices, escritoras, ensayistas, guionistas, rockeras, cantantes. Nacionales y extranjeras, miles de mujeres que admiro desfilaron por mi mente en pocos segundos.

Alison Mosshart es una de las más jóvenes de mi grupo de ídolas. Me gusta su voz y su actitud sobre el escenario.

Para esta columna en particular –y para no darles la lata–, me quedo con las que hacen música. Son muchísimas las mujeres que admiro en este ámbito y, creo que a juzgar por mis columnas anteriores, se me nota: Violeta Parra, Amy Winehouse, Marisa Monte y Charlie Hilton, de Blouse. En ese mismo orden, de alguna u otra forma, las he destacado en Molécula. Y a ellas sumo a Patti Smith. No sólo es su música; es algo que va más allá. Más que todos sus discos, me gusta ella. Me encanta saber cómo vivió los primeros días del punk en Nueva York, desbordante de talento y energía. Su disco “Horses” es una maravilla. Y PJ Harvey, quien puede ser extrema, retorcida y elegante a la vez. No se repite, pero tampoco pierde su esencia. Versátil, ingeniosa, genial. Por eso la admiro.

Otra que ha demostrado ser una artista integral y adelantada es Björk. No es sólo su música o su voz única e irrepetible; es el concepto artístico que crea alrededor de cada lanzamiento. Con una estética definida, siempre bella y con una presentación en vivo totalmente relacionada con el trabajo que está promoviendo. La espero con ansias en Lollapallooza. Violeta Parra también es una artista integral, que harto tiene de las anteriores que he mencionado. A ella la admiro por su vasta obra artística, pero también por su personalidad, carácter y coraje. Por la dulzura de su palabra escrita y por dejar fluir sus emociones sin sentir una gota de pudor.

Alison Mosshart es una de las más jóvenes de mi grupo de ídolas. Me gusta su voz y su actitud sobre el escenario. Tuve la suerte de conocerla, y es un dulce que en nada se parece a la chica rockera y aguerrida que enreda su pelo como una maraña, mientras canta y escupe (ya sea de la mano de Jamie Hince o de Jack White). Un torbellino de pura energía. O Liz Fraser, un ángel oscuro que no sólo tiene una voz que hipnotiza, sino que también es dueña de una creatividad única para dibujar armonías, inventando palabras con bella sonoridad.

A Christina Rosenvinge le admiro su sensibilidad y perseverancia, además de su cara preciosa y su voz delicada, frágil. También me gusta mucho cómo escribe sus letras. También hay dos chilenas, chelistas y músicos de pie a cabeza: Ángela Acuña y Felicia Morales. Muy trabajadoras, sensibles, femeninas, de carácter y de oficio. A todas ellas –y a muchas más– yo las admiro.

por Verónica Calabi