revolucion-del-amor

En un mundo muchas veces ingrato, dividido y hostil, muchos de nosotros sentimos la necesidad de hacer algo distinto para lograr que las cosas cambien. Durante el proceso de descubrir aquello que active una chispa de cambio interior, nos vemos a menudo confundidos e inmersos en un caos colectivo que constituye un verdadero parque macabro de juegos.

Diversos actos de injusticia y desigualdad social a nivel local y global, reflejados en violencia en las calles, discriminación en todas sus formas, amenazas de guerra en países lejanos y crisis ecológicas, educacionales y económicas, se nos presentan con frecuencia ante nuestros ojos, generando indignación, vergüenza y rebeldía hacia una realidad que no creemos merecer para nosotros ni para nuestro entorno.

Esta insatisfacción colectiva hace que salgamos a las calles reclamando lo que creemos nuestro por derecho, y despleguemos distintas formas de pasar a la acción. Podemos levantarnos y comenzar una revolución para calmar situaciones y activar otras, para presionar un objetivo definido, para intervenir en un sistema y lograr cambios concretos en ámbitos críticos y, a fin de cuentas, para empoderar a la gente, movilizar a la sociedad y luchar por aquello que consideramos un bien justo y colectivo.

Más allá de los métodos y herramientas empleadas para ello, y poniendo los hechos en una mayor perspectiva, podemos afirmar con certeza que nos encontramos en una etapa magnífica de crecimiento y desarrollo y, por lo mismo, debiésemos sentirnos afortunados de estar viviendo uno de los momentos más emocionantes de nuestra historia.

Sin importar nuestra ubicación geográfica y nuestras diferencias culturales, el gran hilo conductor que nos une en última instancia es el amor.

En un mundo globalizado, hiperconectado e informado como nunca antes, existe un poderoso llamado subyacente y siempre presente a hacernos parte de una nueva revolución. Muchos ya han comenzado a despertar y han hecho de ella su forma de vida, transitando como personas altamente enfocadas y conscientes de que es necesario un cambio sustancial, pero sin dejar de lado nuestro propio trabajo interno.

Para hacernos parte de este nuevo movimiento, es fundamental darnos cuenta de aquello que no queremos y pasar a la acción comenzando desde nuestros puestos, combatiendo con lo opuesto a aquello que se nos revela: Si no queremos violencia, no la validemos ni la pongamos en práctica; si queremos una mejor educación, comencemos reforzando las bases en nuestros propios hogares; si queremos cuidar el planeta, revisemos de qué forma colaboramos en nuestras propias comunidades; si luchamos por la igualdad de derechos y la no discriminación, actuemos sin separatismos ni elitismos en las acciones más cotidianas y sutiles. Ningún tipo de activismo es realmente sustancial si no partimos primero por casa.

Es momento de mover nuestro mundo interno y hacernos parte de una nueva revolución. Sin importar nuestra ubicación geográfica y nuestras diferencias culturales, el gran hilo conductor que nos une en última instancia es el amor, y es en ello en lo que nos tenemos que enfocar y trabajar día a día.

Nuestras armas para enfrentar el mundo nacen de lo más sencillo: tratando a las personas con la debida dignidad, respeto y tolerancia. El amor permea todas y cada una de nuestras esferas, y combinándolo con acciones simples y concretas, generamos efectos multiplicadores en nuestras familias, grupos de amigos y comunidades. Si levantamos nuestra voz con sustento, inteligencia y consecuencia –para así recibir más de lo mismo–, iremos adhiriendo con real compromiso (y no sólo cuando sea la moda del momento) y forjando valores y redes de personas enfocadas y entusiastas en hacer de éste un mundo cada vez mejor.

Ésta es parte de la revolución de amor que es tan necesaria en estos días y, por lo tanto, es momento de pasar a la acción. ¿O es muy hippie lo que estoy diciendo?

por Felipe Cortés
  • Felipe

    Excelente la nueva columna, donde nos hace ver la realidad que vivimos en la actualidad y que en momentos de la vida no nos detenemos a pensar y analizar sobre como actúamos, y además de la forma como nos comportamos frente a diferentes situaciones que se nos presenta.

  • Mariela Peña Saavedra

    No es hippie lo k dices, es intelectualmente romántico. Es algo tan claro y simple y a la vez tan importante y complejo. Debemos saber y estar consientes de lo malo k nos rodea pero no enfocarnos en kejarse y criticar sino en como podemos aportar para mejorar este mundo empezando desde nuestro circulo mas pekeño, nuestros hijos y familia.

  • camila

    Hermoso :)

  • Emi

    Gracias, justo lo que necesitaba para terminar el dia, y empezar con toda manana :)